La báscula miente.
La composición no.
Dos personas del mismo peso pueden tener cuerpos radicalmente distintos. Lo que cuenta no es la cifra de la mañana, sino lo que contiene: músculo o grasa. El análisis corporal separa ambos, cuantifica cada zona del cuerpo y da un punto de comparación que no depende ni de la hora ni de la última comida.
El peso total
La referencia más conocida, y por sí sola la menos elocuente. Sirve de base, no de veredicto.
La masa muscular
Lo que construye el entrenamiento. Aumenta el gasto en reposo: más músculo, más calorías quemadas sin hacer nada.
La masa grasa
Expresada en kilos y en porcentaje. Es la que cambia la silueta, mucho antes que la cifra de la báscula.
El reparto
Segmento por segmento: brazos, tronco, piernas. Revela los desequilibrios entre el lado derecho y el izquierdo.
El agua corporal
Un indicador de hidratación, útil para leer las variaciones de peso de un día a otro.
La comparación en el tiempo
Ese es el verdadero interés de la medición. Un análisis aislado dice poco; tres análisis separados por cuatro semanas cuentan una progresión, o su ausencia, y permiten ajustar el entrenamiento.
Cómo se hace
- Dos minutos, de pie, descalzo. Sujetas dos asas y el aparato envía una corriente imperceptible.
- Una ficha impresa se te entrega, comparada con la anterior.
- Tu coach la comenta y adapta las siguientes sesiones en consecuencia.
- En ayunas preferiblemente, y no justo después de una sesión: el cuerpo debe estar en reposo.

El análisis corporal es una herramienta de seguimiento deportivo. No constituye un diagnóstico médico ni sustituye un examen con un profesional de la salud.
Un punto de partida, luego referencias
El primer análisis se hace ya en la sesión de prueba. Todo lo demás se mide a partir de ahí.